Andamos cabreados con la informática.

Yo soy muy simple, no me voy a poner a hablar de kernels ni de versiones. Tan sólo expreso mis ideas como usuario de Lubuntu desde comienzos de año.

¿Qué carajo es el Linux del que tanto habla este perjudicao?

Linux es un sistema operativo más. Si te has fijado, los móviles que mayoritariamente conoces (Android, iOS) o de ordenadores (Windows, Mac) son de un propietario (Google, Microsoft, Apple). Ese propietario es una empresa privada que esconde parte de información sobre los procesos que hacen que millones de “duendecillos” en forma de ceros y unos consigan reproducirte un video. Para que los usuarios no puedan trastear con los dispositivos, hablan con un “lenguaje”, un “código” cerrado. Linux es justamente al revés: para facilitar el conocimiento y que se trastee, se permite la reproducción de la forma en que has puesto a trabajar a los “duendecillos”. Es por eso que Microsoft sólo vende un producto (Windows) y Linux mil millones de ellos que se llaman como su creador quiso (Linux Mint, Ubuntu, Lubuntu). Hablamos de sistemas con código abierto.

El creador de este proyecto Linux es el ingeniero Linus Torvalds, proceso que se documenta en un ensayo llamado “La Catedral y el Bazar” del Sr. Eric S. Raymond. Yo aún no lo he leído, pero figura en mis pendientes.

Pues precisamente desde la experiencia hablo una vez he referenciado todo. Voy a exponer por qué pienso que se está echando a perder el proyecto de Lubuntu, porque una de sus principales utilidades es su uso en equipos de escasos recursos (como el que estoy usando ahora), y desde que instalé la última actualización no recibo el servicio que esperaba. Y todo porque han decidido un cambio de rumbo.

Cómo era hasta hace un rato.

En este episodio de Podcast Linux que lleva el Sr. Juan Febles desde Islas Canarias se da una idea del aprovechamiento que puede darse a ordenadores viejos en los que ya no corren los modernos duendecillos de las compañías que antes mencionaba. Os pongo un enlace de reproducción aquí abajo.

Mi tarjeta gráfica ya empieza a parpadear cuando reproduzco contenido multimedia.

Se pierde imagen y no es por vejez de la pantalla. Sí, hablo de sometimiento y esclavitud a los fabricantes. ¿Acaso una pantalla LCD no es suficiente? ¿Y una tarjeta gráfica estándar tampoco? ¿De qué ha servido lanzar Lubuntu para Raspberry Pi?

Cambio de dirección estratégica.

Ya no se trata de reciclar y alargar la vida útil de nuestros ordenadores sobremesa y portátiles. Ser ecológicos o frugales ya no es la meta. Ni de hacernos una Smart TV con un televisor de hace 13 años… La igualdad de condiciones de acceso a servicios informáticos es historia. Este artículo del Sr. J. Pomeyrol es explicativo de lo que ha sucedido cuando Lubuntu dejó en la estacada a equipos Pentium 4 con 512 mb de RAM. Ahora van a por la segunda ronda de guillotina.

El equipo Lubuntu, dividido.

Si ni los beatles se libraron, Lubuntu no iba a ser menos. Existen en la actualidad dos equipos diferenciados que alojan en los servidores de cdimage.ubuntu.com su copia de lubuntu:

  • Lubuntu.me
  • Lubuntu.net

Yo todavía no sé cuál de los dos es el oficial, pero si Cannonical se quiere arriesgar a distribuirles es su problema. Al parecer son dos equipos, uno liderado por un americano y el otro por un alemán que se ha ido a hacer las Asias.

Animar a los afectados.

Mira, por poco que te hayas enfrentado a problemas como instalar la impresora, que es difícil, y por mucha explicación de tu fabricante que haya es posible que te resistas al cambio. Toca pensar que interesa guardar una copia en pdf de lo que hiciste en la terminal de “duendecillos” y encontrar una distribución de Linux. Ubuntu, para mi portátil, era demasiado.

Para quien se anime a conocer un poco más en profundidad sobre el universo Linux, puedo recomendar el visionado de este documental. Sé que no es la película de Steve Jobs pero no es el hábito lo que hace al monje.

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